La emergencia textil en los libros de artista

Florencia Ramondetta

Dirección General de Cultura y Educación.

Buenos Aires, Argentina

framondetta@abc.gob.ar

https://orcid.org/0009-0000-3895-7025

Ramondetta, Florencia (2024). La emergencia textil en los libros de artista. TAREA, 11(11), 192-203.

Resumen

El objetivo del artículo es analizar los espacios dedicados a la difusión del arte textil contemporáneo como plataforma de legitimación del libro de artista textil. Se pretende indagar cómo en ellos se representó la cuestión de género en relación con la materialidad como una forma de construcción de sentido. El trabajo es un inicio de rastreo de los procesos de hibridación entre las técnicas tradicionales y contemporáneas en la producción del libro de artista textil, por lo que sienta las bases para una investigación posterior.

Palabras clave: libro; artes textiles; lectura; material, arte contemporáneo

Textile emergence in artists books

Abstract

The objective of the article is to analyze the spaces dedicated to the dissemination of contemporary textile art as platforms for legitimizing the textile artists book. The aim is to investigate how the gender issue was represented in them in relation to materiality as a form of meaning construction. The work is the beginning of tracing the hybridization processes between traditional and contemporary techniques in the production of the textile artist's book, thus laying the foundations for further research.

Keywords: book; textile arts; reading; materials; contemporary art

Fecha de recepción: 30/07/2024
Fecha de aceptación: 12/08/2024

Introducción

El libro de artista textil se encuentra en expansión y en su recorrido se posiciona como categoría emergente en el marco de los espacios especializados en el género y en los dedicados al arte textil. Estos ámbitos mixtos incluyen las asociaciones civiles, ferias, bienales, museos y talleres cuya disciplina es la práctica y enseñanza de técnicas textiles variadas.

En este sentido, el presente estudio analiza las variables vinculadas al crecimiento de la producción y difusión del libro textil; para ello se consideran aspectos de índole social, las tendencias de consumo de imágenes de carácter textil, así como la apropiación de las técnicas textiles como un modo de expresión por parte de colectivos y activistas, asociados al feminismo.

En este proceso, el libro textil toma distancia de las disciplinas vinculadas históricamente a la producción del libro de artista, como la gráfica contemporánea, el arte correo, el grabado, la fotografía y las ediciones independientes. Asimismo, la expansión del campo del arte textil potencia la experimentación e hibridación en los procedimientos constructivos así como la incorporación de nuevos materiales en la producción del libro de artista.

Por último, se indaga sobre las características de los libros textiles realizados y expuestos entre 2009 y 2019. Con el propósito de establecer categorías específicas, su análisis requiere detectar los aspectos relacionados con la materialidad, las técnicas y los procedimientos.1

Qué es un libro de artista textil

El libro de artista textil se caracteriza principalmente por el uso de materiales, técnicas y procedimientos constructivos relacionados al campo del arte textil. Es necesario considerar que la materia que compone un libro textil no es exclusivamente tela o género, hilos o lanas u otros materiales asociados tradicionalmente a las obras textiles. Se incluye el uso de fibras naturales, papeles, alambres, fibras plásticas, cables, biomateriales, elementos naturales sin procesar como raíces o ramas. El material por sí mismo no responde a la categoría textil, para ello es necesaria la combinación del procedimiento y la técnica, por ejemplo el papel utilizado como elemento básico en la elaboración de la trama y urdimbre o como pasta, funciona como textil, de la misma forma que el alambre, cuando es tejido con técnica de una o dos agujas. En el mismo sentido, un libro textil puede también responder a la categoría de objeto, o ser un libro de artista intervenido de manera textil.

El libro de artista textil constituye una variante del género libro de artista contemporáneo, por lo tanto responde a las mismas categorías de clasificación de este último, conocidas como libro objeto, caja, libro colectivo, libro intervenido, libro seriado, libro rollo, entre otras. Sin embargo, al considerar las particularidades de los procedimientos y técnicas aplicados en la elaboración de libros textiles, se relevan subcategorías o familias que engloban a ciertas obras.

En términos de Amaranth Borsuk (2020), el libro de artista es una de las expresiones del libro expandido y lo enmarca bajo el concepto de “el libro como idea”; afirma que si la energía que activa el proyecto es explorar lo que puede ser o hacer un libro más que sacar ventaja de un mercado en particular, entonces ese libro puede llamarse libro de artista” (p. 130). Con esta reflexión da cuenta del recorrido alternativo que presentan estos libros concebidos como obras de arte. En su análisis, Borsuk sostiene que el libro de artista ensancha sus límites de formas inesperadas y por lo tanto requiere de un lector perspicaz e involucrado, capaz de reflexionar sobre la forma, el concepto, la estética y los principios que el libro de artista representa.

Posibles categorías para el libro de artista textil

A continuación se exponen algunas categorías de clasificación propias del libro textil.

Libro de artista tejido

Los libros de artista tejido son las obras realizadas enteramente con técnicas de tejido con agujas o telar. Si bien las metodologías se reversionan en manos de los artistas, sucede que la estructura del tejido mantiene la esencia en cuanto a la técnica. Los formatos del libro de artista tejido varían, puede tener forma de códice con páginas tejidas unidas a un mismo lomo, o presentar otros formatos alternativos tales como rollo u objeto. En su confección suele haber reminiscencias de las técnicas tradicionales como el ñanduti, la randa, el telar tradicional, el crochet o ganchillo y su derivado, el amigurumi.. Producir un libro tejido implica un cambio y un desafío respecto del uso de las técnicas que históricamente sirvieron para la elaboración de objetos funcionales como prendas, contenedores y accesorios, elaborados por las mujeres en el marco de la vida y la economía domésticas, pero que también se incluían en la educación formal que las jóvenes recibían hasta fines de la década de 1980.

Rollo textil

El rollo es un antecedente del libro moderno que está presente en las producciones artísticas contemporáneas. En la antigüedad fue uno de los principales soportes de la palabra escrita y estaba compuesto por materiales como papiro o pergamino y hasta cobre. Leer un rollo implicaba una cierta manipulación del objeto y el formato exigía la disposición de la escritura en columnas, que se iban leyendo a medida que se desenrollaba un extremo y se enrollaba el otro.

Por su estructura particular, el rollo se complementa fácilmente con la flexibilidad de las telas u otros elementos textiles como cintas, elásticos, puntillas, entre otros, que, de hecho, tradicionalmente se conservan y comercializan en forma de rollo.

Los libros de artista rollo se componen de materiales diversos, incluso rígidos como las ramas, que cumplen la función de urdimbre y son unidas por una trama de hilo, para que se puedan enrollar. En ocasiones el artista escoge un soporte como cinta o tela de largas dimensiones y lo dispone en formato longitudinal y allí borda escritura o dibujos. Las características físicas del rollo textil –el que deba desplegarse paulatinamente– inciden sobre la lectura y la visibilidad de la “página”, al igual que en tiempos antiguos. En el estado enrollado se encuentra el contenido, encerrado, oculto, pero al producirse el despliegue del objeto, surge un nuevo estado de la obra.

El libro Luna de plata (Fig.1), de la artista Albertina Tafolla Rodríguez, expuesto en la I Bienal del Libro de Artista de San Martín, es un ejemplo de libro rollo: un objeto compuesto por seis tiras de papel japonés bordadas con hilo de algodón; cada tira se enrolla dentro de una caja, y tiene una longitud de 5,15 metros por cuatro centímetros de ancho sus dimensiones van variando considerablemente al momento de su lectura, cuando debe ser desenrollado. Puesto que no hay un texto verbal, cada una de las tiras es el soporte de un “texto inventado”, término acuñado por Bibiana Crespo Martín (2010) para denominar a las escrituras que pueden ser o no descifradas y que funcionan como un juego de interpretaciones y decodificación.


Fig. 1. Albertina Tafolla Rodríguez, Luna de Plata, 2014, hilos de algodón sobre papel 6 x 20,5 x 28,5 cm. Colección de la artista, Michoacán.

Libro de fibra conglomerada no tejida

Su materia prima es la fibra natural o sintética. Una de las más utilizadas es el vellón de lana, la fibra natural sin hilar; la lana más frecuentemente usada es la de oveja, aunque también se comercializa de llama, vicuña, guanaco y alpaca. Mediante la técnica tradicional del afieltrado seco o mojado, se produce el entrecruzamiento aleatorio de las fibras, y de este modo se consiguen formas tridimensionales y estructuras resistentes, así como paños. Los libros de fibra no tejida presentan diferentes formatos e hibridación de técnicas textiles. Esta técnica particularmente ha sido apropiada por las artistas textiles locales. Un ejemplo es El libro de las preguntas tristes, de Vanessa Zorn, una pieza única que representa a un personaje narrativo tridimensional, en cuya superficie de lana se abren “bolsillos” que contienen las preguntas escritas en pequeñas páginas (Fig. 2).


Fig. 2.
Vanessa Zorn, El libro de las preguntas tristes, 2023, fieltro agujado, hilos, mostacillas, tela, alambre, 30 x 15 x 10 cm. aproximadamente. Colección de la artista, Buenos Aires. Fotografía: Julio Sevald.

Libros textiles impresos

Estos libros se realizan con técnicas de impresión y estampado sobre tela o paños, desde las tradicionales como la serigrafía, la xilografía, la cianotipia y el sellado, hasta la transferencia, impresión láser, digital y sublimación, o la combinación de estas. Las técnicas de impresión facilitan la elaboración del libro seriado,2 la reproducción de las imágenes y la incorporación de la fotografía al soporte de tela –en las últimas décadas se han popularizado las impresiones en tela, y hasta en tazas cerámicas– de imágenes pertenecientes al ámbito familiar que luego son bordadas estratégicamente.

Espacios de socialización y difusión de prácticas textiles

Alrededor del año 2010, en la Argentina emergieron nuevos espacios de taller dedicados a la práctica de técnicas textiles y al arte textil. Estos ámbitos abrieron un conocimiento especializado a un público heterogéneo a través de seminarios, cursos, conversatorios, viajes temáticos, talleres anuales, clases intensivas, entre otras ofertas. Paralelamente, a partir de entonces aproximadamente, comienza un proceso de legitimación de las prácticas textiles por parte del campo del arte y el académico que años más tarde se concretaría en ofertas educativas de formación artística.

El escenario permitió la difusión de metodologías textiles tradicionales y contemporáneas tales como el bordado, el fieltro agujado, el tejido de una o dos agujas, el tejido y bordado experimental, el tejido aéreo, la impresión textil, el electro textil, el teñido con elementos naturales, etc. En sintonía con esta proliferación, se organizaron muestras, salones, concursos, encuentros y festivales, algunos de los cuales aún se encuentran en vigencia o derivaron en nuevas propuestas. Por otro lado, esas instancias se convirtieron en espacios de socialización que facilitaron la trama de relaciones entre concurrentes, docentes, artesanos y artistas.

En ese contexto de intercambio comenzó en 2014 el Festival de Experiencias Textiles con continuidad hasta su quinta edición en 2019. Este festival autogestionado, con sede en la ciudad de Buenos Aires, iniciativa de la diseñadora Ángeles Boudevil, concentró gran parte de las tendencias en torno al quehacer textil y reflejó el creciente interés por parte de nuevos públicos, ya que convocó a participantes provenientes de diferentes campos y con diversos grados de formación artística o sin ninguna en particular.

En el marco del mismo festival, en 2019 se gestó el proyecto de una muestra dedicada exclusivamente a los libros de artista textiles. La convocatoria Libro textil se concretó en 2020, y debido a la pandemia la muestra se realizó de manera virtual. Esta modalidad, anclada en la dinámica de las redes sociales, amplió la participación de los artistas a nivel internacional, en tanto se optó por otros mecanismos de convocatoria que quebraron la lógica territorial e innovaron los recursos de exhibición y difusión, como el video del libro relatado por el propio artista, la muestra virtual, el “vivo” con artistas, los podcasts y los “catálogos virtuales” en Instagram.

Cabe señalar que en 2009 se había realizado el Primer Salón del Libro de Artista Textil organizado por el Centro Argentino de Arte Textil (CAAT); esta convocatoria, que lleva cinco ediciones –2013, 2018, 2019 y 2024–, marcó una etapa de jerarquización para este tipo de obras en la escena local. El CAAT, como ente legitimador de los procesos y las tendencias de arte textil, fue clave en la difusión e incentivo a la producción y exposición de un conjunto de obras, elaboradas bajo parámetros determinados, y generó un espacio específico en el cual los libros textiles entraron en diálogo y en tensión al mismo tiempo. Por otro lado, la actividad del CAAT fue fundamental para comprender la red de relaciones entre artistas y entidades culturales, que posibilitaron el intercambio de información y de conocimiento, proceso que permitió consolidar y difundir la categoría.

La Bienal de Libro de Artista de San Martín, que comenzó en 2014, se convirtió en una plataforma para la difusión y el acercamiento de nuevos públicos. En cada una de sus ediciones –2016, 2018, 2021 y 2023– expuso obras de carácter textil, que crecieron en proporción a medida que se desarrolló la Bienal. Este aumento progresivo de la producción de índole textil tuvo como resultado un cambio en la política de premiación y la incorporación de la mención especial al Libro de Artista textil a partir del último certamen, en 2023. La ampliación de la mirada por parte de la gestión de la Bienal vino a dar cuenta de la necesidad de reconocimiento para aquellos artistas que desarrollan su obra con técnicas y procedimientos del universo textil.

El libro de artista textil y la cuestión de género

Un rasgo característico de los certámenes y espacios de taller mencionados fue la presencia mayoritaria de mujeres, tanto en la gestión como a nivel participativo, y si bien muchas de las ofertas de taller se limitaron a la enseñanza de técnicas concretas, sin otra pretensión que la de experimentar, difundir y compartir, sentaron en cierta medida las bases para que varias de las participantes iniciaran un recorrido artístico, con la producción de obra personal. Al mismo tiempo una parte de las propuestas tuvo el eje puesto en la práctica textil como espacio de reflexión en torno a los intereses y problemáticas de las mujeres.

Otro aspecto a considerar fue la creciente incorporación, por parte de los movimientos feministas, de las técnicas textiles como modo de expresión, denuncia y construcción de discursos. Para muchos artistas significó un retomar o “reiniciar” una práctica que estaba inserta en la familia por generaciones, pero con nuevos propósitos, ya no funcionales ni decorativos.

En 2015 el Museo de la Mujer Argentina realizó una convocatoria de libros de artista con temática feminista por el Día Internacional de la Mujer. La muestra, curada por Irene Jaievsky (1954-2021) y Valeria Salum, exhibió varios ejemplares de obras textiles que dejaron en evidencia la relación entre la materia y el concepto. Con el fin de transmitir un mensaje crítico reflexivo, las artistas hicieron uso de telas y prendas propias del espacio doméstico e íntimo, de modo que la ropa interior o los repasadores fueron resignificados en la elaboración de los libros textiles. En la muestra se presentó No somos trapo, de Dina Strauss, libro de artista textil realizado enteramente con páginas hechas de repasadores, trapos de piso y felpas, sobre las cuales Strauss bordó rústicamente frases cortas y palabras en relación al título. Esta operación metafórica le permitió construir, mediante elementos destinados a las tareas de limpieza hogareña, un mensaje crítico sobre el rol de la mujer.

La vinculación entre libros textiles y los discursos de género fue igualmente relevada en la Bienal de Libros de Artista. En las sucesivas exposiciones se presentaron libros que pusieron de manifiesto aspectos vinculados con la autobiografía, el cuerpo, lo ancestral, la familia, las relaciones de cooperación, la infancia, la violencia de género, entre otros. En ocasiones el libro de artista puede ser un espacio de autorrepresentación, sobre este aspecto se adhiere al análisis de Julia Antivilo Peña (2015) sobre el repertorio simbólico de las artistas mujeres. La autora afirma que “las visualidades feministas se han encargado de deconstruir las relaciones estrechas del cuerpo de las mujeres con la casa, la naturaleza, la identidad racial y sexual, la violencia, la maternidad, la sangre, entre muchas” (p. 45).

Soportes, materialidad y lecturas alternativas

Un libro de artista, y en particular el textil, es un dispositivo vinculado a la materia que lo compone, en tanto sus elementos esenciales, ya sean telas, hilos o lanas, papel, fibras naturales o artificiales, son por sí mismos portadores de sentido, y en combinación con la metodología y los procedimientos compositivos generan nuevos significados. En este sentido la transformación de la materia, mediantes diferentes procesos, habilita acciones que inciden sobre los soportes. El teñido de la tela, la escritura bordada, el tejido y el trenzado de fibras, el rasgado, así como tensionar, agujerear, deshilachar, pintar, superponer y coser son algunas de las situaciones que funcionan simbólicamente. Estas acciones se vinculan a la gestualidad y a la temporalidad, implícitas en los procesos de composición textil. Al reflexionar sobre el bordado, se evidencia que además de ser un medio de expresión artística, es una técnica que requiere tiempo, pasos específicos, patrones de repetición y medidas, que varían según el tipo, estilo y materiales utilizados. Al bordar dibujos, símbolos, letras o palabras sobre una superficie, se construyen otros sentidos y se generan “maneras de contar” distintas.

La materialidad connota, “habla”, “cuenta”, abre situaciones esperadas por el artista y otras insólitas por parte del espectador-lector. Una arpillera bordada con lana evoca determinadas sensaciones, remite a historias, a territorios, es un bordado con puntadas visibles y textura de contrastes. En cambio un bordado con un hilo de seda sobre una tela de raso o satén construye y evoca otras situaciones, además de que la gestualidad del artista es menos evidente.

Existen libros que por su conformación proponen una lectura múltiple.Por ejemplo, Biblia en la América que no fue (Fig. 3), libro de artista textil de Gustavo Alfredo Larsen, es una obra interdisciplinaria que evoca al quipu.3 Presenta una secuencia polisemiótica (Crespo Martín, 2010) con diferentes capas de sentido y narrativas superpuestas. Se puede leer de manera global, en detalle por sectores, o como un objeto escultórico desde diferentes puntos de vista. Está compuesto por una cuerda principal de la que cuelgan hilos con piezas de resina, que contienen pequeñas hojas de la Biblia, algunas se encuentran abolladas, dentro de cubos que impiden su lectura. Los materiales seleccionados y el objeto reflejan sincretismo y ponen en discusión la hegemonía del lenguaje español, la religión católica y los discursos históricos. En este sentido, el artista incorpora a su obra elementos culturales (Bonfil Batalla, 2019) de carácter simbólico contrapuesto, que dialogan y evidencian las conexiones con la Conquista y las culturas prehispánicas.


Fig. 3. Gustavo Alfredo Larsen, Biblia en la América que no fue, 2018, hilos de algodón teñidos, páginas de Biblia intervenidas, resina, 35 x 50 x 8 cm. Colección del artista, La Plata.

Los libros de artista ofrecen experiencias de lectura moderadas por la secuencia. Sobre este aspecto estructural del libro, Bibiana Crespo Martín (2010) sostiene que la secuencia influye en el ritmo de lectura ya que funciona como un temporizador, propone tres tipos: interrumpida, polisemiótica y externa, dadas por las características de cada libro de artista. Afirma que el creador genera situaciones para alterar, modificar, dinamizar la secuencia, según sus propósitos, y el espectador asume el carácter de partícipe activo al manipular el libro.

El sentido del tacto es relevante en la lectura de los libros textiles: lo visual y lo táctil constituyen un binomio fundamental a la hora de leer/manipular, como también lo son la forma y la estructura del objeto. Se sostiene la premisa de que toda lectura es una práctica inseparable de los espacios, hábitos y gestos que la caracterizan, en un ejercicio de reflexión sobre los soportes materiales y el vínculo con la lectura Roger Chartier (1997) afirma que:

Conviene tener en cuenta que las formas producen sentido y que un texto está revestido de un significado y un estatuto inéditos cuando cambian los soportes que le proponen a la lectura. Toda historia de las prácticas de lectura es, pues, necesariamente una historia de los objetos escritos y de las palabras lectoras. (Chartier y Cavallo, 1997, p. 8)

Reflexiones finales

El creciente uso de las técnicas textiles como medio de expresión artística da lugar a una nueva dimensión de la palabra y la imagen que merece ser analizada como fenómeno cultural. Al mismo tiempo, sucede que el texto bordado se jerarquiza como herramienta política, apropiada por colectivos de ciudadanos y de artistas, este tipo de experiencias con fuerte impronta social involucra un tiempo en comunidad y un hacer con otros y otras, tanto en un espacio físico como en la dimensión virtual. Las imágenes de dibujos o textos bordados se han vuelto más cotidianas desde hace unas décadas, y progresivamente han sido incorporadas por diseñadores, ilustradores y artistas, hasta formar parte de la visualidad contemporánea. Circulan en las redes sociales, en las páginas de libros ilustrados, en las propuestas educativas, y por lo tanto son imágenes de consumo, generan identidad y su uso en términos estéticos forma parte de la cultura visual. Estos cambios influyen sobre las visualidades feministas e impactan en mayor o menor medida en los procesos artísticos de determinados colectivos y artistas argentinas, en cuyas producciones se encuentra el libro de artista textil, como un género que otorga posibilidades expresivas y discursivas.

Referencias bibliográficas

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Biografía de la autora

Florencia Ramondetta. Vive y trabaja en Gral. San Martín, Buenos Aires. Es artista visual y Profesora de Artes Visuales (Escuela de Artes Visuales A. Berni), Licenciada en Gestión Cultural (UNTREF), Maestranda en Historia de Arte Argentino y Latinoamericano (IDAES-UNSAM). Actualmente se desempeña como supervisora de Educación Artística del Distrito de Hurlingham, es docente y Vicedirectora de la Escuela de Visuales A. Berni de Gral. San Martín.


1. Este avance de investigación forma parte del desarrollo de la tesis La emergencia del libro de artista en el arte textil contemporáneo. Análisis de los espacios de formación y legitimación entre 2009 y 2019 en el Área Metropolitana de Buenos Aires, en el marco de la Maestría de Arte Argentino y Latinoamericano de la EIDAES, UNSAM.

2. Con respecto a la seriación del libro de artista, Natalia Silberleib (2023) sitúa este fenómeno dentro de las prácticas editoriales híbridas, como un campo que involucra el arte y la edición paralelamente; afirma que lo “editorial” supone también una mediación entre creadores y destinatarios. En el campo del arte, esa mediación puede estar representada por el curador, el galerista, el coleccionista, el editor, las autoridades de los museos, las autoridades políticas, etc. (p. 28).

3. El quipu fue un complejo sistema de información utilizado durante el incanato, consistía en una serie de hilos colgantes, de lana o algodón, con diversas formas de nudos unidos a una cuerda gruesa principal.